Nutrientes esenciales que suministran energía

El cuerpo requiere energía para mantenerse y realizar todas las funciones de la vida cotidiana. El proceso de convertir los nutrientes de los alimentos en energía se llama respiración celular. La energía de este proceso bioquímico se captura en un químico llamado trifosfato de adenosina (ATP). El desglose subsiguiente de ATP libera la energía necesaria para impulsar las funciones celulares. Los carbohidratos, grasas y proteínas proporcionan el combustible necesario para la producción de energía de los alimentos. Además, la tiamina, niacina, riboflavina y otras vitaminas B ayudan con la conversión de los nutrientes en energía.

Carbohidratos

Los carbohidratos en forma de azúcares, especialmente glucosa, funcionan como el combustible preferido del cuerpo para la producción de energía. La glucosa se descompone fácil y rápidamente para producir energía. Según un artículo de agosto de 2015 publicado en “Progress in Molecular Biology and Translational Science”, los carbohidratos y la grasa sirven como fuentes de energía primaria cuando el cuerpo está en reposo. Con ejercicio moderado, los carbohidratos proporcionan aproximadamente la mitad de la energía necesaria. Durante el ejercicio de alta intensidad, dos tercios de la energía utilizada se deriva del metabolismo de los carbohidratos. La glucosa se almacena en los músculos y el hígado como glucógeno, que se puede descomponer rápidamente en glucosa a medida que aumentan las necesidades de energía. El cuerpo también puede utilizar otros azúcares simples de alimentos, como fructosa y galactosa, para generar energía.

Grasas

Las grasas y los carbohidratos trabajan juntos para asegurar que el cuerpo tenga suficiente energía a través de una variedad de circunstancias. Gram para el gramo, las grasas dietéticas proporcionan más energía que los carbohidratos. Las grasas dietéticas digeridas se procesan en triglicéridos y ácidos grasos libres, que circulan en la sangre y también existen en el músculo, el hígado y las células de almacenamiento de grasa, conocido como tejido adiposo. Los ácidos grasos se descomponen en varios procesos químicos para generar ATP. La mayor parte del nivel relativamente bajo de energía necesaria cuando el cuerpo está en reposo proviene del metabolismo de las grasas. Con el ejercicio de intensidad moderada, el metabolismo de la glucosa y la grasa contribuyen aproximadamente a cantidades iguales de energía. Además del nivel de actividad, otros factores influyen en el equilibrio entre los carbohidratos y el metabolismo de las grasas al alimentar el cuerpo. Por ejemplo, el aumento de la ingesta de carbohidratos desencadena una disminución en la utilización de grasa para la producción de energía, como se explica en un artículo de mayo de 2014 en “Medicina del Deporte”. En esta situación, los carbohidratos se utilizan preferentemente en primer lugar y la grasa consumida es probable que se almacenan para su uso posterior. En contraste, los altos niveles de ácidos grasos en la sangre y los músculos tienden a disminuir el nivel de uso de los carbohidratos, particularmente en reposo y durante actividades de baja intensidad.

Proteínas

Las proteínas dietéticas se descomponen en sus aminoácidos constitutivos, comúnmente denominados bloques de construcción de proteínas. El cuerpo utiliza principalmente aminoácidos para hacer nuevas proteínas, que se utilizan para el crecimiento, mantenimiento y reparación de los músculos y otros tejidos corporales. Los aminoácidos de proteínas dietéticas se pueden utilizar para la producción de energía, pero generalmente sólo como último recurso. Algunos aminoácidos pueden utilizarse para producir glucosa para alimentar la producción de energía. Otros aminoácidos pueden usarse en vías bioquímicas alternas para generar ATP para energía. Durante el ejercicio de resistencia o cuando la dieta contiene carbohidratos y grasas inadecuados, el cuerpo romperá el músculo y otras proteínas del tejido para liberar aminoácidos que luego se pueden usar para generar energía.

Vitaminas B

Un artículo de revisión de febrero de 2016 publicado en “Nutrients” destaca la importancia de todas las vitaminas B para la producción de ATP. Un suministro insuficiente de cualquiera de estas vitaminas puede ralentizar la respiración celular. La tiamina, la riboflavina y la niacina son las principales vitaminas B involucradas en el metabolismo energético. La tiamina es esencial para la conversión de los carbohidratos en energía y puede encontrarse en alimentos como el cerdo, la carne de vacuno, las legumbres y las nueces. La riboflavina participa en varias vías metabólicas implicadas en la generación de energía a partir de carbohidratos, grasas y proteínas. Se produce en grandes cantidades en alimentos como la leche, carnes de órganos, huevos, productos de grano fortificado, almendras y yogur. La niacina también participa en múltiples vías bioquímicas relacionadas con el desglose y la conversión de energía de carbohidratos, proteínas y grasas. Las ricas fuentes de niacina incluyen pollo, atún, carne de res y productos de grano fortificado. Otras vitaminas B involucradas en la producción de energía incluyen ácido pantoténico y biotina. El ácido pantoténico es un precursor en la producción del cuerpo de una sustancia química llamada coenzima A, que participa en las vías bioquímicas que generan energía a partir de carbohidratos, grasas y proteínas. Biotina actúa con varias enzimas metabólicas para facilitar las diversas reacciones involucradas en estas vías bioquímicas generadoras de energía.

Consulte con su proveedor de atención primaria si experimenta una disminución inexplicable de la energía o busca aumentar su nivel de energía. Muchas condiciones médicas y medicamentos pueden afectar su nivel de energía. Hable con un proveedor médico antes de tomar cualquier suplemento ya que algunos pueden interferir con los medicamentos o causar efectos secundarios. Una referencia a un dietista registrado puede ser necesario para evaluar su dieta y determinar si los cambios son necesarios.

Advertencias y precauciones